Desde muy joven sentí una inquietud profunda por ayudar a los demás. Durante 49años, Dios me regaló una hermana con discapacidad que era el centro de la vida de nuestra familia. A su lado vivimos mucho amor, pero también injusticias, atropellos y abusos de personas que no entendían su condición. Cada una de esas heridas me hizo más fuerte y encendió en mí el deseo de defender a quien no puede defenderse.

El mundo financiero nunca estuvo entre mis primeras opciones, pero la vida tenía otros planes. Estudié Contabilidad y luego una Maestría en Mercadeo, y mientras estudiaba descubrí que esto también era parte de mi pasión. Aun así, en mi corazón algo faltaba.
Desde 1992 he trabajado en el área financiera: en cooperativas, para la Marina de los Estados Unidos y en instituciones financieras, donde me convertí en
especialista en prevención de delitos financieros. Pero el camino no fue color de
rosa.
Entrevistaba a dueños de negocios comerciales que me hablaban con orgullo de su empresa. Luego abría sus estados financieros y sus planillas, y los números
contaban otra historia. No era mala fe: conocían su oficio a la perfección, pero
nadie les había enseñado la parte administrativa. Y muchas veces, cuando se
daban cuenta, ya era tarde.

También fui testigo de innumerables historias de clientes víctimas de estafas y fraudes. Personas trabajadoras que en un instante perdían lo que les había costado años construir, dejando un rastro de dolor, desesperación e impotencia. Cada vez que atendía a uno de ellos, sentía su dolor como propio, y la impotencia de no haber podido evitarlo me atormentaba. Sabía que era mi deber como profesional, pero sobre todo como ser humano, hacer algo más.
Fue entonces cuando comprendí que mi misión no era solamente prevenir delitos financieros. Mi misión es proteger el legado de quienes Dios llamó a emprender, para que ningún emprendedor hispano pierda años de esfuerzo por falta de conocimiento.

Así nació Fight Solutions: para cerrar la brecha entre lo que el dueño cree de su
negocio y lo que sus números dicen, porque ahí nacen las pérdidas. Un permiso
vencido. Un contrato sin revisar. El efectivo sin control. Una puerta abierta al fraude.
Hoy pongo más de 30 años de experiencia en herramientas claras y prácticas, para
que tú no tengas que vivir lo que yo vi tantas veces.
Porque proteger lo que otros construyen también es un acto de amor.