El labial que te define: ¿Por qué no te ponés el color que te gusta todos los días?

Por Ana Carolina Borbore Vieyra 

Hay algo que siempre me llamó la atención.

Tenemos ese labial que amamos.
El que nos hace sentir poderosas.
El que nos cambia la cara.
El que nos recuerda quién somos.

Pero no lo usamos todos los días.

Lo dejamos “para una ocasión especial”.
Para una reunión importante.
Para una salida.
Para cuando estemos más arregladas.
Para cuando “valga la pena”.

Y ahí me pregunto… ¿por qué nuestra mejor versión necesita permiso?

El labial no es solo maquillaje, es actitud, es presencia, es mensaje. Un rojo puede decir “seguridad”, un nude puede decir “elegancia”, un tono intenso puede gritar “acá estoy”.

Pero muchas veces elegimos el tono más neutro, el más discreto, el que no llama tanto la atención. ¿Será que a veces también hacemos eso con nuestra personalidad?

Nos suavizamos.
Nos apagamos un poco.
Nos guardamos para después.

El labial que realmente te gusta suele ser el que conecta con tu esencia, con tu energía real. Con esa mujer que no pide permiso para ocupar espacio. Entonces la pregunta no es solo estética, es emocional.

¿Por qué no te ponés el color que te encanta todos los días?

 

 

¿Es por miedo a que te miren demasiado?, ¿a que te noten?, ¿a que te sientas “demasiado”?

La belleza consciente no tiene que ver con cubrir imperfecciones, tiene que ver con elegir cómo querés presentarte al mundo. Y a veces el simple acto de ponerte ese labial que te define puede cambiar tu postura, tu mirada y hasta tus decisiones.

No se trata de maquillaje. se trata de identidad. Tal vez no estamos esperando una ocasión especial, tal vez estamos esperando sentirnos suficientes para usarlo.

Y acá va mi invitación:

No guardes tu mejor color para cuando todo esté perfecto, úsalo hoy.
Para ir al supermercado.
Para trabajar desde casa.
Para una reunión común.
Para vos.

Porque la ocasión especial sos vos. 

 

En ANNA creemos que la belleza no es exageración ni exceso, es coherencia, es animarse a mostrarse como una es.

Un labial no cambia quién sos. Pero puede recordártelo.

La verdadera elegancia está en no postergar tu mejor versión para “cuando llegue el momento indicado”. Porque el momento indicado es el día en que decidís ocupar tu lugar con seguridad.

El color que elegís habla.
Que hable de autenticidad.

— ANNA Revista

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