Annia Zavala: la mujer que convirtió una necesidad en una comunidad de más de 3.000 mujeres

Publicado el 5 de octubre de 2026, 9:35

Por Carolina Borbore Vieyra - Periodista 

 

Presidenta y fundadora de The Latina Pro, Annia Zavala creó una comunidad que nació de una necesidad personal: encontrar mujeres latinas profesionales con quienes compartir, aprender y crecer. Lo que comenzó como un pequeño grupo de amigas en Miami se transformó en una organización con más de 3.000 miembros y presencia internacional.

 

 

Hay proyectos que nacen de una estrategia y otros que nacen de una necesidad. The Latina Pro pertenece a la segunda categoría.

Annia Zavala quería conocer mujeres latinas profesionales que vivieran cerca de ella, compartir un café, ir al cine, conversar sobre sus carreras y, sobre todo, rodearse de personas que pudieran acompañarla en su propio crecimiento profesional. Lo que comenzó de manera sencilla terminó convirtiéndose en una comunidad internacional. Durante la pandemia, la incorporación de eventos virtuales permitió que The Latina Pro creciera significativamente y llegara a mujeres de distintas partes del mundo.

Hoy, Annia entiende que aquella necesidad personal se transformó en algo mucho más grande: un propósito de unión, crecimiento e impacto.

Si haces una retrospección a tu infancia o adolescencia, ¿siempre tuviste el sueño de crear una comunidad?

-Annia:  No. Pero siempre he dicho que soy la suma de todos los aprendizajes que he tenido durante mi vida.

Sí puedo decir que siempre me gustó organizar cosas. Desde muy pequeña era de decir: “Todos a mi casa”, “nos vemos en la casa de alguien”, “vamos a organizar un grupito”, “tú haces esto y tú lo otro”. Siempre me ha gustado socializar. Tan pronto empecé a manejar, me iba a hacer una caravana para visitar a diferentes amigos por la tarde. ¡Los acababa de ver en el colegio esa misma mañana! Pero siempre me gustó estar rodeada de gente.

También fui la primera nieta y la primera sobrina, así que estaba muy expuesta a conversaciones de adultos porque era a mí a quien llevaban para todos lados. Me encantaba ver a los grupos de amigas de mis tías y pensaba: “¡Ay, yo quiero ser algún día así!”.

En la preparatoria ocurrió algo parecido. Algunas personas se fueron a otras escuelas y llegaron otras nuevas. Siempre he sido de llevarme bien con mucha gente y me gusta aprender de quienes saben más que yo. Durante toda la escuela llevaba el primer lugar hasta que entró otra niña, y en lugar de verlo como una competencia, quería aprender de ella. Siempre he sido muy curiosa.

Creo que esa característica también hace que la gente se sienta segura y tranquila conmigo, porque lo que ven es realmente lo que soy. Al entrar a la universidad y comenzar mi carrera profesional, también atravesé la enfermedad de cáncer de mi mamá, lo que fue muy tormentoso. Al mismo tiempo, trataba de involucrarme en juntas directivas, ser voluntaria en lo que pudiera y participar en eventos.

Mucha gente dice: “The Latina Pro se te dio muy fácil”. Y yo digo que no.

Sí sabía juntar gente, delegar y resolver conflictos, aunque no siempre perfectamente. Cuando estaba en juntas directivas me di cuenta de que las acciones de los líderes determinan gran parte de lo que sucede en una organización y, especialmente, su cultura.

Ahí aprendí qué cosas se deben hacer y cuáles definitivamente no. A veces te gana la emoción, pero la experiencia te enseña a relajarte un poquito, observar y después tomar decisiones.

Y si hablamos de mi infancia, mi mamá tuvo muchísimo que ver. Ella nos metía en todo: baile, música, fútbol, vóley… A mis hermanos y a mí nos exponía a diferentes actividades. Estar expuesta a todo eso te ayuda a desenvolverte.

 

 

Muchos piensan que avanzan muy lento cuando comienzan a emprender porque se comparan con personas que ya tienen un negocio establecido. ¿Cuánto tiempo te llevó crear esta comunidad y con cuántos integrantes comenzaste?

-Annia: Antes de ser The Latina Pro, comenzó como un grupo de amigas en Brickell, un área de Miami donde vivo y trabajo desde hace 14 años.

Yo salía y veía a personas jóvenes, bien vestidas, que venían del trabajo, y pensaba: “Aquí tengo a mis amigas. ¿Yo qué estoy buscando en otros lados?”. Entonces empezamos con un sitio web que se llamaba Miro, donde podías hacer diferentes cosas: “Me gusta leer”, “me junto con alguien”, etcétera.

Yo le puse The Latina Pro porque éramos latinas profesionales.

La primera vez llegaron cinco personas. Tenemos fotos de aquel brunch. Después llegaron diez; en otra oportunidad, veinte. Y luego… no llegó nadie.

Una vez hice mi anuncio y no llegó nadie. Yo estaba tristísima. Era un bar y el bartender me decía: “No te preocupes, ahorita llega alguien”. El evento era de 5 a 7 de la tarde y una amiga llegó a las 6:40 porque había un aguacero.

Me dijo: “Ay, perdón, comadre. ¿Dónde están todas?”. Y yo estaba llorando porque no había llegado nadie.

Por eso digo que no es cierto que todo sea fácil. Cuando empiezas a ver otras organizaciones que tienen un boom, algo dentro de ti se pregunta: “¿Qué hicieron ellas que yo no hice? ¿Tienen mejor don de la palabra? ¿Mejor marketing? ¿Mejor de todo?”.

Yo pensaba en todo lo que ellas tenían y que quizá yo no. Lamentablemente, muchas de esas organizaciones ya no están. Durante la pandemia, muchas no pudieron reunir personas porque ese era su único punto de conexión. No sobrevivieron. Y es que no es lo mismo tener una audiencia que tener una comunidad.

Nosotros teníamos una comunidad porque el propósito principal era hacer amigas. Cuando llegan, las recibimos con un abrazo y les preguntamos: “Cuéntame de ti. ¿Qué haces?”. Pero también queremos saber: “¿Qué te gusta hacer?”.

Primero quiero conocerte. Cuando te conozco, te quiero, te respeto y confío en ti, al final del día la venta viene sola.

No se trata simplemente de crear un grupo de mujeres y de repente convertirse en un boom. Gran parte del peso está en el líder: en cómo maneja al grupo, a las voluntarias y a las embajadoras. Hay que hacerlo bien y no de una manera transaccional, como “tú haces esto y ya”. No. Ven a la casa, juntémonos, hagamos lo que hacíamos antes, pero ahora con 3.000 miembros.

Las embajadoras de The Latina Pro tienen más amigas que yo porque viajo mucho por trabajo y ellas terminan teniendo más amigas que yo. Por eso me enfoco muchísimo en las embajadoras. Quiero que estén contentas, que me apoyen, que se sientan valoradas por mí y que sientan mi apoyo.

The Latina Pro reúne mujeres de diferentes culturas y países. ¿Cómo ha sido construir una comunidad tan diversa?

-Annia: Si hablas español, puedes venir. Tenemos chicas que son de Pakistán. Mientras hables español, eres bienvenida.

Yo empecé The Latina Pro con lo que tenía y supimos mantenernos a pesar de las circunstancias. Iniciamos sin patrocinadores, sin nada. Llevo dos de los diez años que tiene la organización enfocándome en buscar marcas que quieran conectar con The Latina Pro. Pero tienen que ser marcas en las que yo confíe.

A las marcas que están actualmente les digo: “Tu logo va a estar al lado de otro logo del que tú no tienes que disculparte”. Claro que las compañías pueden hacer algo después, pero las personas que hemos tenido como sponsors han construido relaciones más personales con nosotros.

Les preguntamos: “¿Qué necesitas? ¿Cómo llegas a tus metas? ¿Qué quieres lograr?”. Y después hacemos la activación basada en esas metas. No fue fácil. Para diez años, quizá deberíamos tener 30.000 mujeres. Pero yo te voy a decir algo: de toda mi base de datos, todas me leen aproximadamente cada 28 días.

Yo soy mexicana y nací en Estados Unidos, pero me crié en México. No tuve que atravesar un proceso migratorio difícil, pero muchas de mis embajadoras sí tuvieron que reinventarse y pasar por ese proceso. Entender todos esos puntos de vista nos ha ayudado a crecer juntas. 

Porque la comunidad te levanta. Tú te puedes caer, pero todas te levantan.

 

¿Qué significa The Latina Pro para ti en este momento?

-Annia: Es cierto que inicié esto como algo social, pero ahora se convirtió en un propósito.

El que diga que llevar un negocio es fácil no está diciendo la verdad. Ahora, tampoco creo que todo lo que vale la pena tenga que ser muy difícil. Pero sí creo que aquello que vale la pena viene con sus pros y sus contras, y tienes que seguir aprendiendo.

Recientemente nos pasó que un sponsor estaba por tomar una decisión y mucho dependía de eso. Lo que terminó sucediendo fue que tardaron tanto que yo tuve que tomar decisiones de acuerdo con mi negocio. Finalmente, el sponsor sí decidió apoyarnos y todo salió bien, a pesar de todo lo demás.

Pero tuve que pasar por esa turbulencia para poder tomar decisiones que después me hicieron decir: “¿Ya ves? Vas por el camino correcto”. The Latina Pro se convirtió en un propósito porque ya no lo puedo dejar.

Cada vez que me quiero dar por vencida, llegan mujeres que me dicen: “No, no. Ven, vamos a relajarnos. Vamos a tomarnos un drink, desahógate y mañana volvemos a trabajar”. Se convirtió en un propósito porque hemos visto el impacto que ha causado.

Mujeres que aquí han conseguido trabajo, negocios o una mejor amiga. Yo puedo decir que mis mejores amigas ahora vienen de The Latina Pro. Hemos creado conexiones increíbles, eso nos pone en otro lugar, en otro nivel.

También terminamos liderando una organización e iniciativa que se llama Unidas Somos Más. Personalmente, hablé con los líderes de otras once organizaciones y les dije: “¿Quieres unirte y hacer un mega mix de todo, en lugar de que tú estés con tu organización y yo con la mía?”.

Se creó un propósito de unión y crecimiento.

Es bonito crear y crecer, pero también es importante impactar.

De este propósito también nacen diferentes eventos de The Latina Pro.

Vestidito Rosa nació de una experiencia muy personal, mi mamá falleció de cáncer de mama y yo no quiero que eso le pase a alguien más.

Yo no puedo curar el cáncer, pero sí puedo concientizar.

Vestidito Rojo nace porque necesito escuchar a esas mujeres que quisieron darse por vencidas mil veces, a todas nos pasa. Quiero que nos cuenten cómo salieron de ahí, qué hicieron y de quiénes se rodearon. Creo que eso es importantísimo, porque son esas personas las que te van a sacar adelante cuando tú ya no recuerdes quién eres.

Vestidito Verde habla de riqueza integral.

¿Qué nos mantiene despiertas durante la noche? ¿Qué nos estresa? ¿Qué sueños tenemos? ¿Cómo te quieres retirar o jubilar? ¿A qué escuela quieres que vayan tus hijos? ¿Qué vacaciones quieres hacer el año que viene?

No se trata solamente de riqueza económica, sino también de riqueza mental y de poder proyectarte hacia un futuro.

Se ha convertido en un propósito porque ahora buscamos el crecimiento integral de la mujer. Ya no se trata solamente de crecer profesionalmente, es algo completo. A lo mejor a mí me está yendo bien en salud, a otra mujer en riqueza, a otra en liderazgo y a otra en crecimiento personal. Esto hace que todas crezcamos.

Y de ahí viene Unidas Somos Más, porque también importa con quién te rodeas.

The Latina Pro sigue creciendo y, mientras Dios nos dé vida, salud y visión, ahí va a seguir.

 

 

¿Qué consejo le darías a las emprendedoras que están comenzando?

-Annia: Tengo 17 años con mi compañía. Mi trabajo es específicamente trabajar para el mercado latino en Estados Unidos y en educación financiera dentro de Fortune 100. Es un trabajo de familia.

Cuando me dieron una promoción, me vine a vivir a Miami para asumir una nueva posición. Ahí fue cuando comenzó The Latina Pro porque me sentía sola y no conocía a nadie. Empecé con este grupito de amigas y por eso siempre digo que es un hobby que se me salió de las manos.

Es un problema porque durante ocho años lo vi como un hobby… y uno muy caro. La vicepresidenta Brenda, las embajadoras y todas las mujeres que forman parte de The Latina Pro son dueñas de negocios. Tenemos la visión de una Fortune 100 y el presupuesto de una compañía que va creciendo.

Yo siempre doy los mismos consejos:

  1. Encuentra una abogada.
    Protege tu negocio y tu marca. Registra todo. Asegúrate de tener una cuenta bancaria, tu nombre de dominio .com y todo lo necesario.

Nosotros batallamos mucho para registrar la marca., yo tuve que comprar todos los dominios. Si ya sabes cómo quieres llamarte, averigua todo. Una abogada va a pensar en cosas que quizá tú no estás considerando.

  1. Encuentra un contador.
    Que lleve tus finanzas desde el principio. No esperes a que el negocio crezca para comenzar a ordenar tus números.
  2. Trabaja en tu branding.
    Es importante que la gente se sienta identificada con tu marca y pueda reconocerte. Esto debe estar antes que preocuparte solamente por Instagram.
  3. Utiliza un CRM.
    Necesitas un programa donde puedas tener organizados todos tus leads y las relaciones que estás construyendo.
  4. Trabaja en tu liderazgo.
    Yo no me considero la mejor líder, pero lo que hice desde siempre fue rodearme de gente que me conoce muy bien y que conoce los sueños de The Latina Pro. El liderazgo es algo que tienes que seguir desarrollando y madurando.

Y te dejo con una historia que siempre recuerdo: la historia del piloto.

Cuando quieras emprender algo, la gente te va a decir que no lo hagas. Cuando vean que no pueden detenerte, van a decirte cómo tienes que hacerlo. Y cuando vean que lo lograste, te van a decir que siempre creyeron en ti.

Y eso ha sido muy cierto. Hay gente que comenzó conmigo en 2017 y ahora dice: “Yo soy de las fundadoras”. Y yo me acuerdo perfectamente de cuando decían: “No, yo ya no voy a ir porque se está poniendo muy caro”, “eso, comadre, no… nadie va a llegar a tu evento”, “si haces eso ahí no hay estacionamiento”, “ahí nadie va a querer ir”.

Yo recuerdo que dije: “¿Sabes qué? Me voy a alejar de esta persona”.

Porque yo estaba viendo algo. Si está en tu mente y en tu corazón, es posible. Si Dios lo puso ahí, es posible para ti.

 

 


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